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ALCIRE DE GASPERI, EL PADRE DE LA ITALIA DE LA GUERRA FRÍA

José Luis Orella

Alcire de Gasperi nació el 3 de abril de 1881 en Pieve Tesino, provincia de Trento, cuando todavía pertenecía al Imperio Austro-Húngaro. Por esta razón, su padre era funcionario de finanzas del ministerio austriaco. Alcire y sus tres hermanos estudiaron en el colegio episcopal y después en el Liceo de Trento, donde aprendieron a considerarse italianos en vez de austriacos. Sin embargo, en 1900 partió para iniciar sus estudios en la Universidad de Viena, vinculándose al grupo de estudiantes católicos de la ciudad.

En la capital del Imperio el joven trentino, seguidor de las enseñanzas leoninas de la Rerum novarum, asiste sindicalmente a los trabajadores italoaustriacos que viven en Viena. Cada vez más imbuido de las ideas del catolicismo social mantiene correspondencia con los grupo de Romulo Murri y Giusseppe Toniolo, defendiendo la dignidad de la persona como hijo de Dios y la solidaridad a través del amor, como sustituto de una lucha de clases llevada por el odio. Terminados sus estudios, en 1905 el obispo de Trento, Celestino Endrici, le encomienda la dirección del periódico católico La Voce Católica, que cambiará su nombre por Il Trentino, desde cuyas páginas defenderá la justicia social, pero también el separatismo de la población italoparlante para incorporarse al reino italiano, secesionándose del Imperio Haburguès.

Su figura en ascenso por los artículos en el diario le ayudaron a conseguir un escaño en el parlamento de Viena, como diputado por el Partido Popular (católico), convirtiéndose a sus treinta años en la señoría más joven del hemiciclo. Desde el parlamento vienés y especialmente cuando estalló la primera guerra mundial, Alcire de Gasperi mantuvo una posición obstrucionista contra el gobierno imperial y de agresividad contra los representantes pangermanistas. Mientras duró la guerra, el joven parlamentario denunció las detenciones de los italoauastriacos, opuestos al esfuerzo de guerra austriaco y se mostró implacable contra el gobierno, cuando su amigo Cesare Battisti, líder de los socialistas italoaustriacos fue hecho prisionero formando parte del ejército italiano y ejecutado como traidor. Ambos se habían hecho amigos en las luchas estudiantiles contra los germanoparlantes. De Gasperi finalmente huyó a Suiza, de donde pasó a Italia, después de pedir públicamente la secesión a favor del reino saboyano de todos los territorios austro-húngaros poblados por  italianos.

Finalizada la guerra, Trento fue anexionada a Italia y Alcire de Gasperi volvió a ser diputado por su región y el Partido Popular, pero esta vez en el parlamento de Roma. Su figura acrecentada por su labor contra su antigua patria y desde la tribuna de su periódico, ahora conocido por Il Nuevo Trentino le ayudaron a entrar en la directiva del PPI de Luigi Sturzo y ser uno de sus hombres de confianza. En el hemiciclo romano defendió la autonomía para Trento, herencia de la subsidiaridad de Toniolo y Volgesang, pero contraria al liberalismo uniformista, tan en boga entre los liberales italianos.

Sin embargo, la fragilidad del sistema ante la posibilidad de una revolución socialista, la crisis económica y la negativa de los aliados a entregar parte de los territorios prometidos causan que la sociedad italiana se radicalice y busque una alternativa radical en el discurso social y patriótico. Esta respuesta será protagonizada por el fascismo de Benito Mussolini, un antiguo socialista reconvertido en un nacionalista revolucionario que después de liderar una marcha a Roma, consigue la presidencia del gobierno de manos del rey Víctor Manuel III. El PPI se vió ante el dilema de la colaboración o el enfrentamiento con los camisas negras. El fundador Luigi Sturzo se marchó al extranjero después de que el Duce consiguiera lo imposible la paz entre el Papa y el Estado con el tratado de Letrán. Muchos católicos vieron confirmadas de esta forma sus esperanzas en el fascismo y la compatibilidad de ser fascistas y católicos. Sin embargo, Alcire de Gasperi lideró desde la cámara la oposición de los católicos antifascistas, haciendo causa común con los socialistas y liberales.

Su oposición al régimen le costó una condena de seis años en la cárcel de Regina Caeli. No obstante, su antiguo obispo, Celestino Endrici, consiguió su liberación y que el Papa Pio XI le nombrase encargado de la Biblioteca Vaticana. Allí se estableció con su mujer, su sobrina y cuatro hijos. Imposibilitado en su vida pública, de Gasperi se dedicó a escribir. En 1931 salió bajo pseudónimo su libro I tempi e gli uomini che prepararono la rerum novarum. Con la invasión norteamericana del país y la detención del Duce. De Gasperi colabora como ministro sin cartera en el gobierno Badoglio.

Como ministro de Asuntos Exteriores, de Gasperi intentó evitar que Italia fuese catalogada por los aliados como potencia vencida, centrando las culpas en Benito Mussolini. Con 66 años, de Gasperi se convirtió en presidente del gobierno en 1945 como responsable de la Democracia Cristiana, nuevo partido fundador en recuerdo del antiguo PPI, pero abandonando las veleidades corporativas a favor de las parlamentarias liberales. Bajo su liderazgo se emprende la labor de la construcción de una Italia abierta a democristianos, socialistas y comunistas, pero cerrada a los fascistas. El pragmatismo del trentino impide que la DC caiga con la monarquía, aceptando la conversión al republicanismo promocionado por la izquierda partisana.

La principal labor de de Gasperi fue mantener a Italia como aliada de los Estados Unidos e impedir a los comunistas subir al poder y posicionar al país junto a la URSS. “Yo soy quien he conquistado el derecho a ser jefe del gobierno y lo tengo”. La fuerza de estas palabras denota lo afianzado que de Gasperi se sentía al poder y no estaba dispuesto cederlo a la izquierda del peligroso PCI de postguerra. Desde el 10 de diciembre de 1945 hasta el 2 de agosto de 1953, el dirigente trentino se mantuvo como responsable de los destinos de la nación cisalpina.

Una de sus labores que le llevaron más prestigio fue la de convertir a Italia en una de las pioneras de la contrucción europea. De Gasperi fue junto a Adenauer y Schuman otro de los democristianos que potenciaron el nacimiento de una Europa unida, amiga de los Estados Unidos y desafiante al poder soviético. Para el trentino, la unidad europea respondía a la universalidad cristiana y la democracia era evangélica. No obstante, de Gasperi finalizó sus días el 19 de agosto de 1954, a los 73 años, después de ser el responsable de la conversión de la DC italiana en el primer partido del país, construir la I República a su semejanza de democracia parlamentaria e integrar Italia en el proyecto de unificación europea.

 

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