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manipula la realidad histórica de las relaciones del islam con el Cristianismo

La Premio Princesa de Asturias, Karen Armstrong y la Yihad

Fidel García Martínez. Catedrático Lengua Literatura Licenciado en Ciencias Eclesiásticas. La flamante ganadora del Premio Príncipe de Asturias por sus investigaciones sobre religión, paz, guerra y terrorismo, sostiene algunas teorías cuando menos sorprendentes, es decir manipulan la realidad histórica de las relaciones del islam con el Cristianismo en general, que debería conocer con más exactitud pues aparentemente, perteneció a una congregación religiosa católica.

En su defensa de la Islam y ataque indirecto a Occidente pasa por alto a los gran apologetas ingleses como Chesterton, Lewis, Richardson y su defensa del Cristianismo como religión de la no violencia y del perdón. El gran Chesterton, vio en San Francisco de Asís el ejemplo de lo que es ser cristiano: amante de la paz y defensor de todas las criaturas de Nuestro Señor incluido el terrible lobo y que tiene corazón de lis, alma de querube y lengua celestial, como lo vio el gran Rubén. Es decir, la antítesis perfecta de la violencia de todas las guerras en nombre no se sabe fanatismo religioso destructor una contradicción en los términos.

Sostiene esta investigadora contra toda evidencia histórica que es Islam una religión de paz y no partidaria de la guerra, ni santa ni profana, mientras que Occidente (el Cristianismo) desataría las guerras si se defiende del terrorismo yihadista . Eso es lo que sostiene el progresismo laicista radical con su fobia anticristiana en Europa.

Ella (Karen) confunde el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento, lo cual anula todas sus conclusiones por infundadas. La mejor forma de demostrar que sus prejuicios no tienen ningún fundamento es comparar los textos que en los Evangelios hablan de guerra y los textos que interpretan los suras del Corán sobre la misma. El imperio otomano sacrificó a cientos de miles de armenios por ser cristianos. La ex monja católica, ahora estudiosa del fenómeno religioso parece que no ha leído bien la Biblia, porque según en ella se habla más de la guerra que el Corán. Obviamente en la Antiguo Testamento se habla de la guerra con más frecuencia entre otras razones porque es mucho más extenso. Pero en el Nuevo Testamento no hay una sola palabra que justifique la guerra contra nadie y por nada o que se justifique la violencia bajo ningún concepto. Todo lo contrario se invita a no resistir con odio los ataques injustos, sino orar por los que persiguen y asesinan. Porque como dijo Jesucristo cuando Pedro desenvainó la espada en el Huerto de los Olivos: “el que a hierro mata a hierro muere.”

El máximo exponente de la no violencia es el mismo Jesucristo, quien murió en la Cruz condenado por los mismos que lo habían declarado blasfemo y reo de muerte. “Padre, perdónalos porque no saben los que hacen.” Es más como afirmó el mismo Jesucristo: “llegará un día cuando los que os maten pensaron que hacen un servicio a Dios.” Todo lo que Dios ha revelado sobre la paz y la guerra lo ha dicho en Jesucristo. Karen Amstrong no puede citar un solo texto del Nuevo Testamento en donde se incite a la guerra, a la violencia o al odio de los enemigos. Todos los Papas modernos siempre han levantado voz la voz para clamar por la paz sin que los que los múltiples señores de las guerras les hagan caso, como sucede con las llamadas del Papa Francisco, después de los martirios de hace unos días de los cristianos coptos en Egipto por el terrorismo yihadista.

El jurado de los Premios Princesa de Asturias no ha dado razones suficientes ni convincentes para otorgar este importante premio. Sin quitar los méritos reales de esta investigadora en su defensa de la religión como una dimensión esencial de la persona humana que no puede ser ni menospreciada ni ridiculizada por un laicismo negativo que no tolera la libertad religiosa cristiana en la vida pública en Occidente.

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