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Diario YA


 

FILOSOFÍA A PARTIR DE UNA FAROLA

“Libertad u obediencia: repensar la democracia” con el patrocinio de Ada Colau y el gobierno de España

Manuel Parra Celaya. Se suele hacer propaganda con carteles suspendidos de las farolas municipales, tanto la de tipo institucional, pura y dura, como de actividades culturales subvencionadas desde los fondos públicos. Así, durante un plácido paseo dominical, me fijo en una pancarta anunciadora que lleva el sugestivo título para un curso de filosofía de “Libertad u obediencia: repensar la democracia”. Las entidades patrocinadoras o convocantes son, nada menos, el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno de España, razón por la cual se me enfrían los ánimos y declino de antemano mi presunta asistencia.

la nueva evangelización

La inmersión linguistica de los sacerdotes de origen hispanoamericano y africano

Manuel Parra Celaya. Hace poco, he visitado a fondo una localidad catalana de gran tradición histórica, artística y religiosa, guiado por unos amigos nativos; en referencia al último aspecto mencionado de esa tradición, me han contado la presencia de sacerdotes de origen hispanoamericano y africano en sus parroquias, debido a la carencia casi absoluta de autóctonos, y, por supuesto, de vocaciones a lo divino entre los jóvenes. Curiosamente, a estos sacerdotes de importación se les hace pasar, obligatoriamente, desde el Obispado por una inmersión lingüística, con el fin de que su idioma de culto, oración y prédica sea exclusivamente el catalán. Por otra parte, el número de fieles del lugar ha descendido en picado y predominan los emigrantes del mismo origen de los sacerdotes, pero, al comprobar que estos celebran y hablan en una lengua que desconocen o entienden mal, también dejan de acudir a las iglesias. Eso sí, en esa localidad ha crecido de forma exponencial los fieles de una gran mezquita, generosamente subvencionada desde fuera y desde dentro de nuestras fronteras…

LAS RAZONES DE UNA MODA

Lo “políticamente correcto” ha dejado de ser una anécdota

Manuel Parra Celaya. La prohibición como fórmula, el decretazo como arma, la sanción social como ostracismo para los disidentes. Esta es la atmósfera en la que estamos inmersos todos los ciudadanos occidentales y, en concreto, los habitantes de este laboratorio de pruebas del Pensamiento Único y sus Ideologías, que se llama España. Una anécdota sin importancia ha suscitado estas líneas: recientemente, fui invitado a un evento (ahora, todo son eventos) que se celebraba en un local cedido por una Administración pública; los convocantes sugirieron, para hacer más amigable y simpática la ocasión, que el acto finalizara con un aperitivo, cuyos componentes prácticos fueran aportados por los asistentes; inmediatamente, la  susodicha Administración avisó, de forma terminante, que de ningún modo se podrían aportar bebidas alcohólicas, incluyendo la cerveza; ha de añadir que todos los posibles asistentes eran adultos y algunos algo más que eso. He aquí como hube de conformarme con un pincho de tortilla de patata acompañado de una limonada…

DE JUBILADOS Y OTRAS COSAS

Las cartas con explosivos caseros enviadas a embajadas y a La Moncloa eran de un jubilado pro soviético

Manuel Parra Celaya. Un nuevo ridículo, que, al parecer, está pasando casi de puntillas o desapercibido para los medios subvencionados y obedientes, y para la inmensa mayoría de los ciudadanos ilusos. Nada de trama del odioso Putin, nada de una conspiración terrorista de largo alcance, con hilos en los medios de inteligencia en conflicto, contra Ucrania y sus valedores, empezando por el anciano Biden. Las cartas con explosivos de elaboración casera que llegaron a varias embajadas (¡y a La Moncloa!) fueron enviadas por un jubilado añorante de los mitos de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cuyo reloj histórico dicen que estaba parado en los tiempos de Lenin o de la Pasionaria.

LA VIDA EN LOS SONETOS

Pasto constante de la dictadura del miedo

MANUEL PARRA CELAYA. Si las mejores palabras sobre el amor se encierran mejor en los endecasílabos del clásico Garcilaso de la Vega (“por vos nací, por vos tengo la vida”) que en las Rimas del romántico Bécquer, pueden encontrarse lo que son acaso excelentes guías para las ideas y los valores en otro soneto clásico de nuestra época, como es el inmortal Envío de Ángel María Pascual. El templo de la Sagrada Familia de Barcelona sigue luciendo en uno de sus inacabados pináculos una refulgente estrella, que ya ha sobrevivido a dos Navidades y a ciertos reparos del Ayuntamiento.     La puedo ver brillar en cada anochecida y su simbolismo viene a ser para mí similar al que me sugiere, cada verano, al circular por la M40 en dirección a Ávila y Salamanca, la monumental Cruz del Valle de los Caídos que preside la sierra madrileña. En ambos casos -la Estrella y la Cruz-, pongo los ojos arriba, como dice el último endecasílabo del soneto del poeta navarro.

REHUIR EL FONDO DE LA CUESTIÓN

Para el Pensamiento Único, prevalece siempre la opinión del filósofo de la Escuela de Frankfurt y nunca la de Ratzinger

Manuel Parra Celaya. Comprobamos a diario que han dejado de tener validez social las categorías permanentes de razón, es decir, aquellas verdades que deben estar por encima de modas, opiniones e ideologías políticas. Este es uno de los fundamentos esenciales del Liberalismo desde su nacimiento histórico, perfectamente asumido por el actual neoliberalismo: la voluntad general, interpretada como la voluntad de la mayoría, y esta concretada en los pactos electorales o poselectorales de los partidos políticos, impone sus criterios considerados como dogmas de los que, como tales, no es lícito discrepar, a riesgo de caer en el ostracismo y el repudio.

afirmo que ni olvido ni reniego de nada

¿LASTRE O TESORO?

MANUEL PARRA CELAYA. ¡Hay que ver la cantidad de objetos, recuerdos, trebejos y chismes que llegan a acumularse en un domicilio particular! Los que ya contamos algunos años en nuestro haber -vamos a llamarle, piadosamente, que hemos llegado a una edad madura- hemos ido guardando celosamente elementos que han significado o siguen significando para nosotros evocaciones constantes de distintos momentos de nuestra vida; esa acumulación no sabemos, a veces, si se debe a su posible utilidad o responde a una mera nostalgia. No es extraño que su persistencia entre nosotros sea origen de amables discusiones con la cónyuge respectiva en pro de su permanencia o desaparición…

el Estado quedaría casi inerme ante nuevas intentonas golpistas para desmembrar España

RETORCER EL DERECHO, ¿DESTRUIR LA NACIÓN?

Manuel Parra Celaya. Casi todos los españoles pensantes están al tanto de la nueva jugada de tahúr de Pedro Sánchez, una más en su dilatada trayectoria como tal: hacer caer por el escotillón los delitos de sedición y malversación, y convertirlos en infracciones de carácter más leve y confuso, eso sí, aderezados con el correspondiente lenguaje políticamente correcto. No sabemos si la oposición estaría comprendida en la categoría definida en las primeras palabras de este artículo… No se le escapa a casi nadie que la intención de la medida es, a corto plazo, asegurarse los votos para aprobar los PGE, lograr, a medio plazo, los apoyos parlamentarios que aseguren la continuidad del Gobierno antes de las próximas elecciones y, de paso, salvar la piel y el prestigio de los condenados por uso indebido de caudales públicos; a largo plazo, los objetivos pueden ser de más calado y de gravísimas consecuencias.

Español e hispano y ciudadano de Europa, a la vez, con ansias de universalidad

YO, CIUDADANO DE ROMA

Manuel Parra Celaya. He resistido la tentación de volcar en este primer artículo de noviembre, a modo de desahogo, la obligada contención ciudadana que muchos españoles observamos a duras penas ante temas como la reiteración del ritual sectario de las profanaciones de sepulturas - acompañada de un ominoso silencio por parte de la jerarquía católica- , el intercambio de apoyos y votos por modificaciones en el Código Penal,  el chalaneo con delincuentes fugados en el extranjero (¿qué se apuestan a que los veremos pronto recorrer en triunfo las calles de Barcelona?) o la situación de precariedad y pobreza  en la que viven muchas familias, denunciada por Cáritas en su último informe.

AL REGRESAR DEL CAMINO

He releído varias veces la carta de la familia Primo de Rivera

Manuel Parra Celaya. Como habrán apreciado algunos lectores habituales, llevaba un mes entero sin echar mano a la pluma, solo empleada para anotaciones personales de la primera parte del Camino de Santiago a través de la Vía de la Plata, que he recorrido, junto a mi esposa, por los largos, secos y calurosos recorridos de Andalucía, Extremadura y Castilla. El lógico cansancio físico ha servido, al tiempo, para aliviar y descansar la mente y -acaso de forma algo irresponsable- he procurado desconectar de todo aquella que no tuviera que ver directamente con el Camino;  así, he permanecido casi totalmente ayuno de telediarios y de periódicos. Ya en la Salamanca unamuniana, la primera noticia a la que presté atención fue la del comunicado de la familia Primo de Rivera que se adelantaba a la ignominia que preparaba el Gobierno con los restos de José Antonio, una vez el rodillo parlamentario frentepopulista había aprobado la Ley de Memoria Democrática, esa que ni es democrática, ni responde a una memoria real. ni casi puede moralmente calificarse desde el punto de vista del Derecho. Gracias a un buen amigo, pude hacerme con el texto completo de la familia y no solo con informaciones de la prensa.