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Diario YA


 

“El socialismo, que presume de juventud, es un viejo parricida. Él es quien ha matado siempre a su madre, la República, y a la Libertad, su hermana.” Honoré de Balzac.

¿Declive socialista en Europa? España demuestra la misma tendencia

Miguel Massanet Bosch.

Como suele ser algo habitual en nuestro país siempre solemos estar un paso atrás del resto de Europa, en cuanto al régimen político del que gozamos y a las libertades de sus ciudadanos y, Europa, también suele equivocarse al juzgar lo que pasa en nuestra nación, no se sabe si por una cierta prevención heredada de aquellos tiempos en los que España era la nación más poderosa de este continente, de aquellos famosos Tercios de Flandes y de nuestras riquezas coloniales o bien, porque el poderoso influjo de los medios de comunicación, nacionales y foráneos, acostumbra a  ensañarse con nosotros  tergiversando hechos, manipulando informaciones, propagando falsas verdades y ocultando, con sospechosa malicia, aquellas circunstancias, motivos, ruindades y actuaciones totalitarias que han hecho de los actuales gobernantes del reino de España, unos candidatos cualificados a transformar nuestra democracia en otra de aquellas dictaduras existentes en el mundo, que están situadas bajo la égida de gobernantes que utilizan el poder para imponer, a los ciudadanos, el sistema totalitario propio de  aquellos países que estuvieron dominados y esclavizados por Moscú y sus satélites bolchevizados.
En España no tenemos un gobierno que se preocupe de gobernar, de interesarse por los verdaderos problemas de los ciudadanos, de impulsar una economía que sea capaz de superar el grave hundimiento provocado por la Covid 19, de promover políticas que incentiven el que, las empresas contraten a más personal,  alivien su carga fiscal y que, en lo laboral,  no se actúe en contra de la normativa europea, enmendando la plana a lo que fueron cambios que el PP tuvo que poner en marcha a su petición, para flexibilizar el despido como un medio de poder ajustar, en momentos difíciles de crisis, sus respectivas plantillas de acuerdo con las necesidades reales de personal, evitando que, una sobrecarga insoportable en los costes de producción, provocase la quiebra definitiva de la empresa.
Y una muestra de esta falta de sincronización que tenemos con el resto de naciones europeas, la observamos en el hecho de que, de los 27 estados de la UE solamente seis de ellos están dirigidos por socialistas. En el 2002 eran 13 de los 15 miembros, una diferencia que nos hace pensar que el sistema económico de los socialistas, sus resultados como gobernantes y el cambio espectacular que ha sufrido el PSE, desde aquella fecha, en cuanto a los votos de que disponían entonces, demuestra a las claras que los europeos se han apercibido del peligro que supone para toda Europa el dejar en manos de sus políticos de izquierdas el futuro de la UE. Lo curioso es que el trasvase de votos, al menos en el caso alemán, parece que a quienes favorece es a los Verdes, con los que no parece que, los distintos partidos socialistas nacionales, hayan sabido entenderse.
Y si nos fijamos en la situación en nuestra patria, tendremos que admitir que tenemos a un gobierno, de 23 ministros, de los cuales no parece que tengan un cometido verdaderamente específico apenas la mitad de ellos; los otros serían prescindibles. Una muestra de que, junto a los casi mil asesores que tiene contratados el ejecutivo, y el aumento exponencial de los empleados públicos, no parece que sea el modo más eficaz para controlar el gasto público ni para llevar adelante una política que nos permitiera reducir la enorme deuda pública que, en estos momentos supera, con creces, nuestro PIB. Estamos en una situación en la que, quienes nos gobiernan, han estado sometidos a un estrés especial debido a los fracasos sufridos, en cuanto a unas mociones de censura que han resultado unas pifias y, por añadidura, una derrota en la comunidad madrileña que ha puesto al rojo vivo al socialismo español, alarmado ante las consecuencias electorales que, a largo plazo, pueda tener este cambio de orientación del voto, junto a la necesidad ante la que se encuentran el señor Pedro Sánchez y sus colaboradores, de tramitar el indulto de los presos en Lledoner , si es que no quieren perder el apoyo que vienen recibiendo del independentismo catalán. Por una parte, los catalanes soberanistas no le ponen la cuestión del indulto fácil al gobierno del Estado, debido a que los propios afectados no quieren que los indulten, sino que sea el Estado quien reconozca que los golpistas actuaron legítimamente proclamando la República Independiente Catalana.
Uno de estos insignes papanatas de la política, integrante de este gobierno, encargado de mantener la figura de P.Sánchez a flote, en esta tormenta de desaguisados en la que nos han metido, el señor J.L Ábalos, un sujeto cuya única capacidad, entre una multitud de errores difícilmente explicables, es pretender justificar, lo injustificable, al dar por seguro la concesión de los indultos en base a algo que, a pesar del tiempo que ya llevan en el poder, no lo han podido conseguir: “El Gobierno está decidido a normalizar la convivencia y la política en Cataluña”.  ¿Quién dice que con esta bajada de pantalones el Gobierno conseguirá que los soberanistas dejen de reclamar su “derecho” a la independencia? ¿Por ventura, van a firmar su renuncia a ella? La señora Calvo, uno de los personajes más siniestros del actual gobierno, jurista constitucionalista y profesora universitaria, se permite despreciar el informe aplastante de todo el TS, por unanimidad, en el que se ponen en evidencia la falta de los requisitos fundamentales para que un indulto (en primer lugar, se debe conceder individualmente no a un colectivo) pueda ser otorgado por el Gobierno, requiere arrepentimiento y compromiso de no volver a delinquir.
La señora Carmen Calvo se olvida de que, si se concede un indulto bajo la premisa de que los indultados van a poder insistir en sus delitos contra la unidad de España, se puede exponer a que se la culpe de tomar una decisión sabiendo que es injusta, algo que se califica como prevaricación en nuestro CP. Porque aparte del TS también se han manifestado contrarios a la medida de gracia el colectivo de los fiscales y varios partidos políticos que ven, en esta jugada del Gobierno, un interés particular del señor Sánchez para poder mantenerse en el poder, cueste lo que cueste y pese a quien pese. El propio presidente, Sánchez, se ha manifestado en el sentido de que “la decisión que tome estará basada en el diálogo (¿de qué diálogo habla? Aquí no hay nada que dialogar con los afectados, se concede el indulto o se deniega, pero no se discute con los presuntos indultados), la concordia (¿toma la decisión de indultar a un señor en virtud, no de sus circunstancias personales y sus buenos propósitos de enmienda, sino para estar en concordia con él?) y el entendimiento en España”
Error tras error y, mientras tanto, la concordia que predica el señor Presidente del ejecutivo se está convirtiendo en precisamente todo lo contrario, porque este anuncio de indulto está provocando la indignación de propios y extraños, que no alcanzan a ver como es posible que se obvien todos los informes de aquellos organismos directamente afectados por el juicio del 1ºO y por los millones de españoles de todos los pensamientos políticos que hay en España,  que son contrarios en una gran mayoría a que se recompense y se les reconozca, implícitamente, a unos señores que se levantaron contra España, que la sentencia del TS fue un error y que ellos actuaron con pleno derecho al pedir que Cataluña se constituyera en una república independiente.
Y, hete aquí, al señor periodista Enric Juliana, uno de los colaboradores más directos de La Vanguardia, apuntándose a la idea de que “Los indultos a los políticos catalanes presos (no a los presos delincuentes que, además, son políticos) van a tener un efecto positivo para España en la arena internacional”. No sabemos si en la arena, como dice él, internacional, puede tener algún efecto beneficioso, pero nada avala que lo que piensa el señor Juliana, evidentemente arrastrado por su propia idea del soberanismo de Cataluña, no tiene viso alguno de que sea, ni remotamente, cierto. Antes bien, es más evidente el hecho de que, países como la Gran Bretaña, Alemania, Francia que, en muchos casos, han tenido problemas internos con algunas regiones propias que manifestaron la intención de reclamar más independencia, pudieran estar satisfechos de que unos delincuentes, que han atentado contra la unidad de su país, pudieran salir bien librados en base a que, en la sentencia del TS del país, se cometiera el grave error al aplicar mal la Ley, (algo que, por supuesto, no ha ocurrido) sentenciando a los condenados.
O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, lo que resulta más evidente es que, en esta lucha existente entre los soberanistas catalanes y el Gobierno del Estado, es evidente que los separatistas llevan la iniciativa y el gobierno no hace más que ir cediendo, cada vez más, en cuanto al chantaje que se le hace con la amenaza de que, si ellos rompen la baraja, el gobierno del señor Pedro Sánchez se acaba antes de finalizar la legislatura.  Y una frase del insigne don José de Echegaray que nos pude hacer pensar: “El hombre sabe transformar su mundo exterior con su genio y voluntad. Aprenda a transformar también con su voluntad y su genio sus propios egoísmos, y entonces sí que todo será luz.”