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La Iglesia conmemora a dos heroicos franciscanos decapitados en la Valencia islámica por predicar el Evangelio

Daniel Ponce Alegre. Teólogo. La Iglesia Universal celebró el pasado 30 de agosto la memoria de dos mártires franciscanos italianos, Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, decapitados en Valencia en el año 1228, 10 años antes de que el rey Jaime I de Aragón liberara Valencia del yugo de Islam, siendo éste el comienzo del esplendor espiritual, cultural y económico del Reino de Valencia, de toda la Corona de Aragón y fundamento de la futura riqueza de España. Juan y Pedro fueron decapitados durante la dominación musulmana por predicar el Evangelio de Cristo Jesús a todos, como hacía San Pablo: " en tiempo favorable y en tiempo difícil ".

Perusa, que era sacerdote, y Saxoferrato, que era hermano laico, la conocida como Tercera Orden Franciscana, fueron enviados por el propio San Francisco de Asís en 1220 al entonces Reino de Aragón " para predicar el Evangelio y atender a los cristianos que vivían sometidos bajo el Islam ", según han indicado a este Diario fuentes de la Orden Franciscana, a las que tenemos especial cariño. Llegaron en primer lugar a Teruel en 1220, donde optaron por alojarse en un hospital de leprosos, en primera instancia, antes de construirse dos celdas junto a una ermita, viviendo de esta forma como monjes - frailes ermitaños dedicados exclusivamente al estudio de la Sagrada Escritura, a la Oración y a la obligada Predicación para todo cristiano.

Al cabo de ocho años partieron a Valencia donde, al poco tiempo de empezar a predicar la Fe, fueron encarcelados, interrogados, y más tarde, torturados atados a un ciprés por orden del rey Zeit-Abu-Ceid, que ordenó su decapitación y al que profetizaron su propia conversión. Fueron ejecutados en la que es hoy la Plaza de la Reina de Valencia el 29 de agosto de 1228, conmemoración del martirio de San Juan Bautista, del que el propio Jesucristo dijo " no ha habido nacido de mujer más grande que él ".

Años después, destronado ya, el rey Zeit se convirtió al cristianismo y fue bautizado en 1233. Los restos mortales de Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato fueron recogidos por integrantes de la comunidad de cristianos de Valencia que les dieron sepultura en el cementerio de la iglesia de San Bartolomé hasta que el rey Jaime I el Conquistador llegó a un acuerdo con el sucesor del rey Zeit para intercambiar las reliquias por varios prisioneros de la nobleza islámica. Las reliquias de ambos fueron trasladadas a Teruel donde las recibió el propio rey Jaime I y recibieron sepultura en las dos celdas en las que vivieron junto a la ermita de San Bartolomé.

Fueron beatificados en 1705 por el papa Clemente XI y la diócesis de Valencia, junto con toda la Iglesia, celebra su fiesta litúrgica el 30 de agosto. Estos dos hermanos nuestros son aún hoy, y yo diría que en estos tiempos más que nunca, un gran ejemplo, y damos gracias a Dios Padre, por medio de Jesucristo el Señor y Rey, por esa vida ejemplar.

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